Por la noche, después de la cena, Robert y Astrid se quedaron hasta la medianoche viendo una película en la sala de audición. Abrazados y envueltos bajo un grueso plumón, sobre un cómodo sofá, se encontraban cómodamente observando la película ¿Qué pasó ayer? Sus risas resonaban en las paredes de aquella sala y sus manos se acariciaban la piel.
Se miraron por un instante y lentamente fueron uniendo sus labios, formando así un beso apasionado de esos que te sacan más de un suspiro. Robert gruñó m