Sobre la amplia cama, Liam y Aurora pasaron la mañana jugando a las cosquillas. Los fuertes y musculosos brazos de él la ajustaron a su pecho, sacó el negro cabello que se había pegado en sus labios y, mirándola a los ojos, Liam pronunció:
—Eres lo mejor que me ha pasado en la vida. Yo jamás pensé que amar y ser correspondido se sintiera así. Nunca te apartes de mi lado, mi amor.
—No pienso irme jamás, solo que tú quieras apartarme de tu lado.
Liam sonrió y, posando su mano en una pierna de Auro