Robert Johnson se encontraba sentado en su lugar de siempre: el asiento que solo ocupaba el presidente de las Empresas Brown, cargo que había desempeñado durante dos años y algunos meses. Con una tranquilidad serena, esperó pacientemente a que su esposa y su hijastro se acomodaran en sus respectivos asientos. Al hijastro no le quitó la mirada de encima hasta que se sentó.
Los ojos azules de Liam observaron con desprecio a aquel hombre que mantenía una sonrisa en los labios. Sin embargo, al reco