Mundo ficciónIniciar sesiónBen se quedó completamente paralizado. La dureza de sus hombros pareció convertirse en un muro de contención absoluto ante el abismo que acababa de abrirse entre nosotros. Sin decir una sola palabra, porque la fuerza del impacto lo había desprovisto de voz, estiró sus brazos enormes y me arrastró hacia él con una urgencia desgarradora. Me pegó a su pecho con tanta firmeza que el eco de sus latidos comenzó a retumbar en mi oído como un tambor de guerra.
Apoyé mi rostro empapado en el






