Capítulo 93. Sin piedad.
El viaje en el helicóptero fue un silencio ensordecedor. Héctor mantenía los dedos entrelazados con los de Leonella, apretando con una fuerza contenida que delataba el volcán a punto de estallar en su pecho.
Ella no apartaba la vista de las nubes bajas. La barbilla en alto, la mandíbula rígida. El diamante de compromiso en su mano izquierda parecía un escudo listo para la batalla.
Cuando la aeronave aterrizó en el helipuerto privado de la hacienda del sur, la polvareda apenas se había asentado