Capítulo 138. El regreso del rey.
El jet privado de la corporación De la Vega cortó las nubes bajas sobre el cielo de Nueva York, iniciando el descenso final hacia la pista privada del aeropuerto JFK. La llovizna helada de Ginebra había quedado atrás, reemplazada por el rugido sordo de las turbinas americanas y la certeza absoluta de la victoria.
En el interior de la cabina de lujo, el ambiente exudaba un alivio espeso, rudo, dominante.
Héctor permanecía sentado con las piernas estiradas, observando la silueta de los rascaciel