Capítulo 135. La sombra de la traición.
Leonella cortó la comunicación con Ginebra de un tirón rudo, dejando la tableta digital sobre la mesa de caoba con una fuerza destructiva.
Las palabras de Marcus zumbaban en el aire del despacho con un eco gélido. El expediente del viejo De la Vega ya no estaba en el norte; los enemigos tradicionales de la corporación lo habían comprado tras el hackeo masivo.
Héctor no se movió de su sitio. Su pecho ancho subía y bajaba con una parsimonia ruda, manteniendo la fijeza solemne de sus ojos oscuros