Anna se sentó esa noche en la cocina de su pequeño apartamento, nerviosa y con el corazón agitado. Le costaba procesar la oferta de Owen. Estaba tan cambiado, tan distante, como si aquella última vez nunca hubiera ocurrido.
La distancia fue lo que, tal vez, más le dolió de él. Y la misma duda seguía rondando en su cabeza: ¿Por qué ella?
Un hombre como él de seguro tenía mujeres a su alrededor más que dispuestas a acompañarlo, más que dispuestas a solo aceptar una noche de gala. Y ¿qué era todo