Owen la esperó todas las noches, sin decir nada. Se quedaba en su oficina, esperando en silencio. Los días pasaban sin respuesta. ¿Qué tanto necesitaba pensarlo? Comenzaba a fastidiarse un poco; sin embargo, mantenía el saludo cordial y la voz calmada.
Anna le había asegurado a su amiga que aceptaría, pero solo verlo la acobardaba. Quería cumplir su palabra y ayudarlo, pero cada vez que sentía la mirada de Owen sobre ella, su determinación se tambaleaba. Ni ella misma entendía por qué demoraba