Daniel y Noah llegaron a toda prisa a la residencia Wynn y solo vieron a Zoe en la azotea, llorando sin parar. Su cuerpo se balanceaba con el viento, como si fuera a caer al vacío en cualquier momento.
Owen y Tiana se aferraron a las mangas de Daniel con los ojos hinchados y enrojecidos por las lágrimas.
—Daniel, tienes que hablar con Zoe —le rogó Tiana—. ¡No dejes que cometa una locura!
—¿Qué pasó? —preguntó Daniel con la voz tensa.
La cara de Tiana se deformó por el resentimiento.
—¡Todo es po