Daniel y Noah llegaron a toda prisa a la residencia Wynn y solo vieron a Zoe en la azotea, llorando sin parar. Su cuerpo se balanceaba con el viento, como si fuera a caer al vacío en cualquier momento.
Owen y Tiana se aferraron a las mangas de Daniel con los ojos hinchados y enrojecidos por las lágrimas.
—Daniel, tienes que hablar con Zoe —le rogó Tiana—. ¡No dejes que cometa una locura!
—¿Qué pasó? —preguntó Daniel con la voz tensa.
La cara de Tiana se deformó por el resentimiento.
—¡Todo es por culpa de Evelyn! Mandó una carta acusando a Zoe de destruir su matrimonio. Lo reveló todo en la boda frente a todo el mundo. ¡Ahora Zoe está tan avergonzada que dice que prefiere lanzarse que quedarse aquí!
Owen maldijo.
—¡Si Evelyn se atreve a dar la cara, la voy a matar a golpes! ¡Zoe es su propia hermana! ¿Cómo puede ser tan perversa?
A Daniel se le cortó la respiración.
—¿Evelyn mandó una carta? ¿En dónde está ella?
—No se apareció —respondió Tiana.
—¿Dónde está la carta? —preguntó él.
Tia