Mundo ficciónIniciar sesión—Aarón, no puedes dejar de ser mi guardaespaldas, te necesito a mi lado, por favor no me pongas entre la espada y la pared—le suplico—No juegues con mis emociones.
Él sonríe y después me mira con ternura.
—Así me lo pidiera el presidente jamás dejaría de protegerte —besa mis manos.
Suspiro de alivio y solo vuelvo a sonreír.
—Si quiero ser tu novia pero también quiero seguir siendo tu protegida, así que para que mi madre no te corra seremos precavi







