Miré a mi alrededor, un poco desorientada. No tenía idea de en qué momento me había quedado dormida.
Me removí con pereza y giré el cuerpo hasta encontrar mi teléfono debajo de la almohada. Entreabrí los ojos, tratando de acostumbrarme a la luz de la pantalla.
3:35 AM
—¡Joder! —murmuré.
Me levanté con desgano y caminé hacia el baño, arrastrando los pies por el pasillo. Justo cuando iba a girar la perilla, un ruido sutil desde el primer piso me detuvo.
Fruncí el ceño. Bajé con cuidado las escale