—Sí —respondió Sebastián con delicadeza, y después de observar su rostro por un momento, preguntó—. ¿Y tú? ¿En qué edificio vives?
Luciana señaló el edificio de gran altura que se encontraba a la derecha. —Torre uno, entrada dos, es un apartamento de soltero.
—Vivo frente a ti.
Luciana miró hacia el edificio de enfrente, recordando que el propietario le había comentado algo al respecto. Aunque ese edificio no era de apartamentos.
—Eh, ¿me voy subiendo? —Luciana quería escapar; era completamente