El profesor Manolo se mostró sorprendido por un instante, pero luego sonrió, comprensivo, y le dio una palmada en el hombro al abogado Sebastián. No dijo nada, pero ese gesto lo dijo todo.
Parecía que se había preocupado demasiado. Si Sebastián tenía interés, sabría tomar la iniciativa.
No necesitaba que nadie lo impulsara.
—Espero buenas noticias —dijo el profesor Manolo, lleno de esperanza.
Luciana no entendía nada. Miraba al profesor, luego a Sebastián, sin saber a qué se referían.
—Bueno, vá