Luciana no tenía fuerzas para escapar. Solo podía hablar para tratar de despertar la conciencia de Andrés.
—Nos conocemos desde hace ocho años. Aunque no haya amor entre nosotros… siempre te he considerado mi mejor amigo. Confiaba tanto en ti… Si realmente me haces algo… también sería un delito. Y yo… yo nunca te lo perdonaría…
Andrés respondió con una risa completamente desquiciada.
Luciana se erizó. La maldad en el corazón de Andrés era asfixiante.
—Después de que hagamos el amor, te enamorará