Mundo ficciónIniciar sesiónJim salió de la ducha al tibio silencio del ocaso, disfrutando las gotas frescas que caían de su cabello sobre su pecho y su espalda, y que no precisaba apresurarse a vestirse para no morirse de pulmonía. Se sentía como nuevo tras una buena comida, sexo de calidad y una siesta de un par de horas.
Silvia se había levantado mientras él estaba en el baño. Jim se dirigió escaleras abajo, adivinando dónde la hallaría. Y allí estaba, en el deck, el lugar que más le había llamado la atención







