Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl teléfono de Jim sonó a las nueve, media hora antes que la alarma. Silvia dormía contra su espalda, y Jim intentaba girarse sin despertarla cuando la mano de ella se deslizó bajo su brazo con el teléfono.
—Gracias —murmuró él, y atendió con un gruñido malhumorado—. Vete al infierno, Deb. Ya sé que debo recogerte a las once. No vuelvas a llamar.
—¿Sesión de fotos hoy? —preguntó Silvia adormilada cuando Jim cortó y arrojó el teléfono a la mesa de noche.
Él tironeó de s







