Mundo ficciónIniciar sesiónMiyén la encontró con los brazos cruzados sobre la mesa y la cara oculta entre ellos, llorando como si su corazón estuviera por romperse en mil pedazos. Se sentó junto a ella y le rodeó los hombros con su brazo en silencio, pero Silvia no lograba calmarse.
Vio la tablet y el video aún en pantalla, y decidió echarle un vistazo para saber a qué se enfrentaba. Se puso los auriculares y reprodujo el video, su brazo de nuevo en torno a







