Mundo ficciónIniciar sesiónMediaba octubre y la primavera recién lograba imponerse en la Patagonia, tras una larga querella de desalojo con el invierno. Silvia ayudaba a Miyén a corregir su última historia cuando vibró su teléfono. Los dos alzaron la vista hacia el reloj de la cocina. ¿Quién le escribiría un miércoles a la una de la mañana?
—Esperemos que no haya pasado nada malo —murmuró tomando su teléfono—. Por suerte Tobías está en su pieza durmiendo.
—Siempre tan optimista —se mofó Miyén, aunque se







