Capítulo 30

Bastian sonrió y nos acercamos a la mesa, él tomó la copa de vino y bebió el restante, después de la boca sacó una pequeña llave plateada y después de abrir las esposas, llegó mi libertad de nuevo, la muñeca me dolía un poco pero ya no tendría que estar pegada a Bastian.

—Bien, dime...¿por qu

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