Mundo ficciónIniciar sesiónLa lluvia no paraba y no podía defenderme, los ojos de Hugo estaban observando mi cuerpo con deseo, sus ojos estaban inyectados, y por el olor se notaba que había fumado marihuana.
—Ahora si llegó mi turno, te voy a disfrutar como nunca nadie lo ha hecho, ni siquiera el imbécil de Bastian Woodwryn —dice con desprecio mientras yo hago un intento inútil







