Mundo ficciónIniciar sesiónYa habían pasado unas horas desde que nos encerraron a Chuck, y a mí, pero lo más irónico era que Martín fuera un prisionero en su propia casa, cuando Annethe me dijo lo de Chuck, no pude evitar ir al baño y vomitar, no por el hecho de su confesión, porque sabía que mentía con eso, él no podía estar enamorado de mí, de hecho, lo que me sacó de mis casillas y







