NORA
El mundo se deshace a nuestro alrededor, lentamente, como una tela que se rasga con la punta de los dedos. El aire se empapa de calor, cada aliento se convierte en materia, cada silencio un grito suspendido. Siento que estoy atrapada en una onda que sube y baja, que me envuelve y me sumerge, y todo mi cuerpo vibra, resuena, se abre a él.
Sus manos exploran, pacientes y ardientes, me encuentran en cada escalofrío, ya me conocen. Siento su aliento deslizarse por mi piel como una fiebre, sus