Kassidy
Kassidy lo escuchó con calma hasta altas horas de la noche, sin atreverse a expresar sus verdaderas emociones, porque quién era ella para decir la frases que tenía en la punta de la lengua y hacerle daño con ellas.
Era evidente que él estaba sufriendo y no sabía cómo consolarlo sin que se notara falsa si decía que era terrible que Anna no deseara hacer lo que él quería, cuando en realidad se sentía eufórica, pensando que la modelo los libraría de semejante responsabilidad.
Sabía que a