Salí de la oficina de mi jefa arrastrando los pies, me sentía derrotada y eso que esto recién empezaba, marqué el número de Aquiles, pero este no me respondió, así que le dejé un mensaje de texto para que me llamara una vez que lo leyera. Para cuando estaba frente a la oficina de mi jefe los gritos habían cesado, lo que era bueno ¿no? Golpeé la puerta y el adelante de mi jefe me obligó a cambiar mi postura.
-Ya volví- dije al entrar y verlos a ambos de pie, con las camisas y el cabello desorde