Mundo ficciónIniciar sesiónElena dudo por un momento quizá al lado de aquel desconocido pero a la vez cercano le podría esperar un mejor destino, quizá lograría enamorarse y ser feliz, pero ¿hasta qué punto?
Su vida estaba llena de enigmas, de vacíos sin respuestas y medias verdades, sabía que a pesar que la muerte de sus padres había sido declarada como accidental presentía que había algo más.
Además, aún era muy reciente su intento de amor fallido con Artem Petrov y sus promesas vacías como para confiar en alguien más, así que mientras se dirigían al aeropuerto Elena aclaró:
—Dmitri, estos días que pasé junto a ti han sido inolvidables, te doy las gracias por ser un compañero atento y considerado pero es momento de volver a la realidad.
—¿Y si solo te dejo mi número por si me necesitas?
—Terminemos por completo aquí, como un sueño del que despertamos y debemos seguir adelante, espero puedas encontrar esa mujer que necesitas para formar un hogar.
—Y yo espero que puedas ser libre de escoger tu futuro y cómo o con quien lo compartes, solo permíteme besarte tanto como deseo hasta que te vayas.
Dmitri se estacionó y acercó el rostro de Elena primero repartiendo pequeños besos por todo su rostro hasta llegar a sus labios, su lengua jugueteó ligeramente con la de ella mientras sus manos recorría un poco más.
Pasó a su oreja y luego recorrió su cuello estilizado hasta que un gemido escapó de los labios de Elena, —Se que he ido muy lejos, pero me encanta tu sabor, si pudiera te tomaría aquí mismo, pero no podemos llegar tarde.
—Si, ya es la hora.
En silencio Dmitri se hizo cargo de todo y la acompañó hasta la puerta que los separaría para siempre, —Adiós Elena.
—Adiós, Dmitri.
A Elena le invadió una sensación de vacío mientras iba en el avión, no paraba de recordar a Dmitri y los momentos vividos, en especial los íntimos lo cual la mantenía excitada.
Decidió ir directamente a la casa de sus tíos para no prolongar la agonía y en cuanto entró tal como lo esperaba ambos se fueron sobre ella.
—Maldita, desagradecida, apareciste cuando te dio la gana, perdimos el favor de los Petrov por tu culpa—, la mano de su tía golpeó con fuerza el rostro de Elena dejándola marcada.
—¿Cómo te atreviste a desaparecer y tomar nuestro dinero?, esa dote nos correspondía por haberte educado todos estos años al menos arrodíllate y pide perdón—, gritó su tío mientras le giraba la mano produciendo gran dolor y haciéndola caer.
—Ya no tendré más miedo, no me importa el prestigio ni apellidos ni sus contactos, no me casaré con Ivan Petrov, ya no soy virgen, pueden pegarme o encerrarme pero no cambiaré de opinión.
—Eres una cualquiera, debimos abandonarte en un orfanato, dejarte a tu suerte como la basura que eres, ya no sirves para nada—, declaró su tía al golpearla de nuevo.
—Ofendendanme si eso les hace sentir mejor.
—Era la primera vez en años que podríamos volver a tener un estatus, a relacionarnos con las mejores familias y que tu tío pudiera encontrar inversionistas para su negocio pero eres una egoísta.
En ese momento tocaron la puerta haciendo que el castigo se detuviera, —Buenas tardes, soy el asistente del señor Petrov, me ha pedido que entregue esta carta y qué lleve a la señorita Elena a su residencia materna.
El tío interrumpió molesto, —¿De qué se trata esto?, ¿no se supone que ya está roto el compromiso?, y ¿nos esperan ahora mismo?
—No me corresponde dar explicaciones, es mejor que lean la comunicación—, respondió el hombre formalmente.
Entonces Elena leyó sorprendida, —Me está invitando a pasar una temporada allí, sola, mientras resolvemos la deuda por la dote.
—Me sorprende tal arreglo pero no podemos ofender de nuevo a esa familia tan poderosa así que no queda más que asistas de inmediato.
—De acuerdo tía, iré e intentaré resolver el problema que cree.
El asistente tomó la maleta de Elena y la acompañó hasta el vehículo, —¿se encuentra bien o desea que la lleve al hospital?—, preguntó al ver los golpes y que tenía dolor en la mano.
—Estoy bien, gracias, no necesito ir al médico.
Unos minutos más tarde llegaron a la casa de los Petrov una mansión lujosa llena de detalles elegantes fue recibida por la servidumbre pero nadie de la familia.
Una señora de pronto se le acercó con una sonrisa en los labios, —Yo te diré dónde es tu habitación, mi nombre es Tatiana y desde ahora puedes pedirme lo que desees y llamarme cuando necesites cualquier cosa.
—Se lo agradezco—, respondió Elena mientras ambas subían las escaleras.
Elena no sabía qué pensar se mantenía en silencio pues toda aquella situación era no sólo inesperada sino incómoda, pero si deseaba darle cierre debía esperar.
De pronto una voz las hizo detenerse, —Ah ya llegaste—, era la señora Petrov quien se notaba visiblemente molesta.
—Señora, buenas tardes—, respondió agachando la cabeza.
—Quiero dejarte claro que aquí no eres bienvenida, no se que se trae mi hijo al invitarte aquí pero no deseo relacionarme contigo después de escaparte durante la celebración del compromiso.
—Siento haberlos ofendido, su familia no se merece mis acciones y cualquier explicación no reparara mi error.
—Por ahora este tema esperará a que regrese Ivan así que deberás pasar desapercibida durante los próximos días, así que te presentaré como una amiga de la familia.
—De acuerdo, no les molestaré.
—Habrán invitados importantes y no quiero que este escándalo dañe nuestra relación con la familia de la novia.
—¿Familia de la novia?
—Si, lo más Importante en este momento es el matrimonio de mi otro hijo, ha elegido a una joven con excelente familia, estudió en el extranjero y lleva tres años como gerente corporativa de una empresa multinacional.
Para Elena era claro que quería humillarla en especial la referencia a su familia pero ella no podía cambiar su pasado así que más daba, ¿para que ofenderse?
—Que bueno que tendrá una novia a la altura, es una noticia excelente.
—Espero que Ivan también pueda tener la misma suerte.
De pronto Elena analizó, “¿a que matrimonio se refiere?, ¿acaso hay otro hermano Petrov?, o ese fue el motivo por el que Artem me dejó sin explicaciones?”
—¿De cuál hijo me está hablando?
—¿Acaso además de estafadora eres tonta?, ¿No lo sabes?, Artem Petrov acaba de llegar con su prometida y se casan dentro de dos días.







