7. La jaula de oro.
Elena sintió como si los latidos del corazón se aceleraban, instintivamente llevó sus manos a su boca como si deseara callarla, sin embargo susurro, —¿Dmitri Ivanov?
—Si querida, bueno me presentaré formalmente, Ivan Petrov, tu prometido.
—Pero entonces…
—Elena, te daré todas las explicaciones que deseas pero después de que registremos nuestro matrimonio, como imaginas, no confìo en tu palabra.
—No puedo casarme sin saber cuales son tus intenciones Ivan, no soy tan inocente para pensar que esto