5. Decisiones.
La respiración agitada de Elena dejaba claro que se encontraba ansiosa, se sentía acorralada, todos parecían querer obtener algo de ella y ya no podía más.—No podemos casarnos, mi situación ha cambiado y no quiero ser deshonesta en ocultarlo.—¿A qué te refieres?—Perdi mi virtud, así que no puedo ofrecerle un historial sin manchas, es mejor que intente conocer otra mujer y sobre el dinero que tomé le doy mi palabra que lo devolveré.—Te pregunto, ¿te casarás con ese hombre?, ¿estas enamorada de él?, ¿hicieron planes a futuro?—No, para nada.—Entonces no me importa, ni lo que tomaste así como tampoco si ya estuviste con otro hombre, eso no te quita valor, mi palabra a tu padre no se borra debido a eso.—Ningún hombre le atraen las mujeres que se acuestan con cualquiera.—A mi me parece una ventaja, estoy seguro que tienes claro lo que te gusta y da placer, así que no perderíamos tiempo.—Pervertido.—Alguna vez se pensó que si la mujer siente placer en la intimidad será más fértil q
Leer más