4. Mentiras.

Una vez logró librarse de la señora Petrov, Elena intentó relajarse con un baño antes de acostarse pero le fue imposible dormir con tantas cosas que pasaban por su cabeza, no quería llorar pero no podía evitarlo.

“No puede ser, Artem se va a casar, por eso me abandono, dejó que escapara sola y no me respondía los mensajes”.

“Pero, ¿por qué engañarme?, ¿por qué no ser honesto?, no me debe nada y apenas estábamos comenzando un romance”

“Aunque reconozco qué me sentía ilusionada, sentía mariposas, el corazón se me aceleraba al verlo, quizá pudo ser amor pero no hubo suficiente tiempo”.

“¿Cómo podré lidiar con esto, verlo casarse y compartir como pareja?, justo me toca esta penitencia estando aquí y debo guardame mis emociones”.

 “Estuve más de una semana de viaje porque justo ahora que regrese en cuando se van a casar”.

Apenas amaneció tocaron a su puerta para indicar que debía asistir al desayuno junto con todo el resto de la familia como un gesto de bienvenida a los novios.

“Justo lo que necesitaba”, pensó irritada.

Elena fue la última en llegar a la mesa todos le miraban incómodos ante su retraso, —Lo siento, pasé mala noche, creo que enferme, lo mejor es que me retire a mi habitación.

—Para nada, mejor toma asiento, estoy segura que te sentirás mejor, además todos llevamos un largo tiempo esperándote—, respondió la señora Petrov.

Resignada caminó hacia el único lugar libre, que justo era frente a Artem y su pareja por lo que intentó disimular compartiendo unas palabras.

—Antes de todo deseo disculparme de nuevo con los asistentes por mi retraso y también quería felicitar a la feliz pareja por su próxima unión.

—Gracias por tus buenos deseos, Elena Romanov—, respondió Artem sin dejar de mirarla con intensidad.

Ella se sentó y durante todo el desayuno procuró no hacer contacto visual con la pareja, sin embargo, Artem no pensaba dejarlo pasar.

Inesperadamente sintió el roce de un pie debajo de la mesa y era él que de manera insistente le hacía gestos de que hablarían luego a lo que ella respondió con un movimiento ligero de cabeza que no.

Terminaron de desayunar pero la señora Petrov invitó a todos al jardín y a tomar el té pero Elena aprovechando que estaban distraidos decidió retirarse a su habitación, cuando fue arrastrada a una pequeña puerta y abrazada por la espalda.

Aquel perfume, esa voz, no podía ser otro que él, —¿Qué haces Artem ?, ¿acaso estás loco?

—Si loco por ti, por no poder besarte y estar contigo.

—Me dejaste cuando te necesite.

—Lo sé, pero no tenía opción.

—¿Cómo que no tienes opción?

—Soy el hijo menor, no heredaré el dinero ni el control de las propiedades, fue el deseo de mi abuelo y ahora de mi padre mantener esta tradición y él se lo dará todo a su hijo.

—No creo que te dejaría sin nada.

—No tienes idea, mi hermano es un hombre despiadado,. cruel y egoísta, poco le importa mi opinión ni necesidades.

—¿Y tus padres no intervienen?

—No, por eso escogí a la mujer con la que podré asegurar mi futuro, solo me interesa su dinero y conexiones.

—Entonces ya decidiste por lo que más te importa el dinero.

—Seamos sinceros, sin una familia reconocida que te respalde ni suficiente dinero no se logra surgir.

—¿Qué es lo que quieres de mí?, ya decidiste tu futuro, te casarás y tendrás una familia.

—Que esperes, quizá unos tres años mientras que obtenga lo que necesitemos para empezar de nuevo, durante ese tiempo prometo cuidarte, estaremos juntos en secreto.

—Es decir, que sea tu amante.

—No es exactamente asi, nos amamos…, entiendo que no es una situación fácil pero piénsalo, así no te obligarán a casarte, vivirás aparte de tus tíos y estaríamos juntos al final.

—No, lo siento, si vamos a estar juntos en el futuro nos reencontraremos después de que cada uno solucione su situación.

—¿Acaso no me amas?, ¿entre nosotros no surgió sentimientos sinceros?—, insistió Artem.

—Es así, pero tengo mis límites y no pienso ser la tercera en una relación.

De pronto fueron interrumpidos por los llamados de la novia, “Artem amor ¿dónde estás?, todos preguntan por ti?

Artem entonces tomó el rostro de Elena y con rapidez la besó, —Por favor te pido no lo decidas ahora, piénsalo, al final estarás con el hombre que amas, ahora saldré y espera unos minutos para hacerlo tu.

En aquel ropero Elena se sentó unos minutos totalmente confundida a la par de afligida, lo que le planteaba Artem no era una locura del todo pero iba en contra de sus principios.

“Pero tarde o temprano todo se sabrá y la que será mal vista como destruye hogares seré yo, además siempre tendría que vivir en las sombras”.

Se levantó y con cautela inspeccionó el pasillo antes de salir retrocediendo un par de veces al escuchar voces, “Esta es una muestra de lo que me espera si acepto la propuesta de Artem ”

—Increíble, ¿ahora intentas seducir a tu cuñado que está a punto de casarse?—, escuchó Elena detrás de ella.

—Señora Petrov, no es así, le juro que nunca…

—No me prometas nada, no haré un escándalo porque no quiero que la familia de la novia se entere, pero alejate de mi hijo, sino te prometo que te destruire.

“Definitivamente parece que estoy destinada a generar odio, a veces solo quisiera irme lejos y empezar de nuevo”

“Debí aceptar la propuesta de Dmitri, al menos me ofrecía una vida segura y tranquila, ¿para que regrese?”

Una vez en la habitación, sonó el teléfono de Elena de forma inesperada, era un mensaje, el número desconocido la hizo sentir un poco más tensa.

—Hola, buenos días.

—¿Quién eres?

—Me presentaré formalmente, soy Ivan Petrov decidí contactarte para no mantenerte en espera, tengo situaciones de negocios que aun no me permiten volver.

—No voy a darle vueltas, ¿Qué quieres de mí?, ¿por qué me hiciste regresar aquí sabiendo que encontraría tanto rechazo?, ¿acaso deseas vengarte por escapar?

—Di instrucciones que te tratarán como mi invitada de honor. ¿Quién se atreve a no cumplirlo para castigarlo?

—No importa, supongo que en parte me lo merezco.

—No digas eso, no mereces malos tratos ni una mala vida, solo que no hablamos antes del compromiso pero lo arreglaré mientras seas mi invitada nadie te molestará.

—En fin, ¿de que deseabas hablar?

—Tengo una propuesta que hacerte, un trato que beneficie a ambos.

—No creo, seguramente solo quieres usarme como los demás.

—Seré directo, casate conmigo, se mi esposa por contrato y dame un hijo luego nos divorciaremos si lo deseas.

—¿Cuál sería mi beneficio?

—Te daré lo que desees, dinero, libertad total, apartarte de tus tíos, investigar la muerte de tus padres, castigar a los culpables de ser necesario, una nueva vida, lo que quieras.

“Me van a volver loca”.

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP