Cuando la conmoción se calmó y Pietro dejó de temblar, se estiraron en la cama, enredados en un abrazo.
Lily se aferraba al cuerpo de Pietro como si fuera su único pilar en un medio de una semana llena de turbulencias.
- Seré papá, de nuevo – la besó con el fervor de la alegría que corría por su cuerpo – Estás embarazada
Llevaba media hora repitiendo lo mismo
- Mm – asintió de nuevo – Pietro ¿Me culpas por no decírtelo antes?
- Ni siquiera había pensado en eso
- Ahora que te lo digo…
- No, n