El Doctor Nicolás Rocher se retiró del lugar pasado el mediodía, dejando una larga lista de indicaciones y un Pietro destruido.
- Papá, ¿Podemos ver a mamá? – suplicó Eva, que hasta ese momento mantenía un rostro sereno pero sus grandes ojos grises, estaban húmedos.
Así como Pietro había descubierto que Lilian no haría ningún escándalo, la pequeña había entendido que dirigiéndose a él como su padre, lograba conmoverlo.
Él podía adivinar el esfuerzo que su hija mayor hacía para llamarlo de esa m