Me acosté a dormir, logré conciliar el sueño hasta alrededor de las dos de la madrugada, cuando sentí ruidos.. me levanté, sigiloso, y fui abajo a ver si Ayla ya había llegado. La encontré en mi oficina, husmeando entre los libros como un ratón de biblioteca… Me pareció muy linda… cómo una joven que logra despertar mi instinto animal, es también asidua a la lectura… sentí un calor en mi corazón, pues me hizo recordar a mi amada madre… ese antes fue su despacho, en el que pasaba largas horas ley