Caminé hacia la puerta de entrada para esperar la llegada de la comitiva, mi corazón sentía una extraña sensación de ansiedad. Tal vez es por el hecho de saber que en uno de aquellos coches que se acercaban, vendría Ayla. Mi lobo estaba completamente inquieto, sin embargo, soy muy diferente al Lucien que aquella loba conoció; mi lobo ya no vive descontrolado y aprendí a llevar la presión de una manera más calmada. He intentado hacer muchos cambios en mi vida desde la última vez que nos vimos,