Nos quedamos un momento mirando la puesta de sol.
- ¿Quieres un refresco? – me dice
- Si tienes una cerveza estaría bien…
- Claro que sí… - camina hacia adentro de la casa
Me quedo en el roquerío observando aquella postal, me saco los zapatos y toco el agua con la punta de los dedos. Mi ánimo de ese día era muy diferente al del día anterior. Me sentía infinitamente más animada y esperanzada. Ese día, Lucien se llevó muy poco tiempo, abarcando mi mente y hasta podía sentir, en ocasiones, que