Las lobas terminaron de arreglar mi cabello y maquillaje rápidamente y en silencio, me entregaron un espejo de mano para poder ver el resultado.
- Vaya… que rapidez – dije
- No es necesario hacer tanto, ya que tu ya eres hermosa – dijo Alan.
- Muchas gracias, chicas – agradecí el trabajo de aquellas jóvenes, sin prestar atención a los elogios de Alan. Ellas se retiraron.
- Muy bien… ya es tiempo, debemos ir a la sala de conferencias, ya están todos allá
- De acuerdo – respiré profundamente