Podía sentir su respiración agitada y los latidos de su corazón, sus ojos tan azules como el mar, estaban posados sobre mi, luego los cerró. Vi como tragó saliva un momento e inhaló largamente por la nariz y se incorporó suavemente. Agradecí que hubiese sido el que diera el primer paso para alejarse, ya que, en mi situación, aun no me siento preparada para lidiar con ningún tipo de romance, sin mencionar que esta situación se tornaría muy tensa e incómoda profesionalmente hablando. Con la tensi