Alaia Kendrick
El sonido del timbre rompió la atmósfera monótona de la casa de mis padres. Había bajado las escaleras con la intención de llegar a la pequeña oficina donde mi padre guardaba sus papeles; necesitaba desesperadamente buscar ofertas de empleo, empezar de cero, borrar de mi sistema el recuerdo de Sinclair Corp y, sobre todo, el rostro de Alexander Sinclair. Mis dedos se movían con torpeza, mi mente aún no lograba procesar la humillación que había sufrido horas antes.
Sé que iba a s