Alexander Sinclair
El silencio de la mansión era absoluto, un contraste violento con la tormenta que se gestaba en mi interior. Alaia dormía profundamente arriba, con el cuerpo relajado tras nuestra entrega, ajena a que la paz que habíamos construido durante el mediodía estaba a punto de ser atacada. Me levanté con sumo cuidado, deslizándome fuera de las sábanas para no despertarla. Me puse un mono, algo sencillo que no restringiera mis movimientos, y bajé hacia la cocina, buscando una distrac