Alaia
El despertar fue un proceso lento, envuelta en la oscuridad absoluta de la habitación. El lado de la cama donde debería haber estado Alexander estaba frío, vacío, y la ausencia de su cuerpo me generó un vacío físico, casi doloroso. Me quedé inmóvil unos segundos, sintiendo el peso del silencio de la mansión. Aún conservaba en mi piel la sensación de sus manos y el eco de su intensidad, pero el hecho de no encontrarlo a mi lado me generó una punzada de inseguridad.
¿Se había ido? ¿Había