Franco abrió los ojos al escuchar voces del otro lado de la puerta y se apresuró para alejarlos de allí. No quería que nadie la despertara, era suficiente con las enfermeras llegando cada hora a revisar sus signos y hacía casi dos que había terminado su bolsa de suero, por lo que creyó que al fin le permitirían descansar adecuadamente.
Del otro lado de la puerta, Clara, Abril y Elías no se ponían de acuerdo entre quién entraría primero y eso lo hizo enfurecer. Tampoco quería a nadie cerca de L