Franco colocó un brazo para cubrirse los ojos y cuando estaba por rodearla con el otro ella se puso de pie y apagó la lámpara de techo. Él encendió una pequeña y más tenue cerca de su cama, agradeciéndole el gesto con una sonrisa.
—Es sobre la propuesta que te hice hace unos días, Livia. ¿Ya lo pensaste?
—Contraté a Efraín. Mi padre confía en él y me parece que conoce lo suficiente sobre mi situación como para aconsejarme de manera efectiva —dijo mientras abría una de las puertas.
—Es la sigui