Seraphine estaba usando mi nombre para respaldar sus mentiras y exponiéndome públicamente sin siquiera pedirme permiso.
Había pensado esperar, dejar que las cosas siguieran su curso y actuar en el momento adecuado. Quería manejar la situación con paciencia y mantener todo bajo control, como hacía siempre.
Pero ya estaba harto.
Tomé el teléfono y llamé a mi abogado.
Contestó al primer tono.
—Señor.
—Quiero que te encargues hoy mismo de los documentos de divorcio que te entregué. Necesito que todo