Vittoria apretaba el paso y mantenía la cabeza baja para no llamar mucho la atención, seguía caminando con el sobre en la mano mientras la gente en la calle se le quedaba mirando.
Estaba consciente de que su terrible aspecto gritaba problemas, y de que solo era cuestión de tiempo a qué alguien la detuviera o avisara a las autoridades.
Prácticamente, iba corriendo cuando al cruzar una esquina se tropezó de frente con un hombre mayor.
— Señorita, mire usted por dónde camina! — La increpó el ancian