— ¡Vamos, muéstrame todo lo que tienes! Sedúceme con tus ojos, Gigi, conviérteme en hombre con tu sonrisa —me alienta Junior y no puede evitar sonreír con total soltura—. ¡Eso es, justo así! ¡Enamórame!
Junior baja un momento el lente de su cámara y me sonríe, cómplice de sus palabra; cada una de ellas lleva un doble sentido y lo sé muy bien al tener la mirada penetrante de Kenneth sobre mi.
Hay un estrago en mi estomago desde que él apareció y no es precisamente por él hambre porque ya hemos c