Este lugar sigue igual a como lo recordaba; aunque ahora ya no es un lugar seguro para mí y ya no se parece tanto al fin del mundo. He dejado mi auto al comienzo del sendero que lleva al Búngalow de Kenneth, o mejor dicho: de Kya Lawler. Sin mis zapatos como impedimento, camino sobre la arena y disfruto realmente sentir como mis pies se hunden con cada paso que me acerca a la playa.
He venido a Black Rock después de casi un año y la sensación es extraña, ajena a lo que una vez sentí; es como si