—Hace un tiempo me prometí nunca volver aquí —hable bajito, sintiendo mi pelo hondear sobre mi rostro al ritmo del viento—. Pero ya vez que nunca se me dio bien eso de cumplir promesas —Me arrodille sobre la verde grama que rodeaba el lugar donde hacían diez años que le dije adiós por última vez entre un mar de lágrimas—, y creo que a ti tampoco, papá.
Paso mi mano por la lápida de mármol que tiene grabada un corto y emotivo mensaje:
“Akram Nahúm Nowak; 1964-2011
Porque a pesar de que ha llegad