Me estremezco entera cuando mi ángel de ojos grises no pierde tiempo y me toma de la cintura, encajando sus deliciosos labios contra los míos. Gimo de placer al sentir la humedad de su lengua mientras recorre y saborea mi boca; estoy en el paraíso y no quiero que nadie me saque de él. Una desenfrenada tibieza brota de las profundidades de mi vientre, expandiéndose en electrificantes ondas de placer que recorren cada parte de mi cuerpo, mis piernas tiemblan sobre mis altos tacones y tengo que af