— ¿Qué lugar es este, ángel? —Miro a través del vidrio tintado; sé que estamos en Docklands, pero no reconozco el sitio al que hemos venido. Kenneth se ha estacionado en la parte trasera del establecimiento.
Volteo a ver su rostro es la semi oscuridad del auto y parece que sonríe.
—Para poder entrar necesito que te cambies de ropa —comenta sin resolver mi duda y creándome otra incógnita.
—No tengo nada más que lo que traigo puesto —miro mi vestido de fiesta y frunzo el ceño—. ¿Hay algo de malo