Mi corazón sin vida empezó a latir de nuevo, cuando la figura envuelta entre sombras apareció frente a mi vista y me dejó ver que aún existe una esperanza en este mundo para mí. Eres tú esa esperanza, eres mi vida, mi aire, mi alma, mi fuerza, mis latidos, la razón por la que sigo de pie.
Ella es mi esposa
Pese a los esfuerzos, las quemaduras de Santiago eran graves, la ropa se le había pegado a la piel y su rostro estaba casi irreconocible. Dejó de sacudirse y de gritar, quedó tendido en la ti