De repente, un día ya estabas tan dentro de mí que te volviste indispensable en mi vida. Un día descubrí que los latidos de mi corazón pronunciaban tu nombre.
Ese día, nuestras almas hicieron el amor y se fundieron en una sola para siempre.
Lo que el helado de vainilla ha juntado, jamás podrá ser derretido por el sol.
Juro y prometo
Las campanas se dejaron oír por todo el lugar anunciando que la ceremonia estaba por iniciar, los invitados, que no eran muchos, entraron sin tardanza y ocuparon